Cuando era
muy pequeño solia jugar en un parquecito en frente de nuestra casa en san
felipe. Mi mundo era ese. Alli me pasaba horas observando insectos y nubes.
Una vez
encontre un par de hombres entre unos arbustos, eran soldados y llevaban armas.
En cuanto se les paso la sorpresa de verme, me pidieron ayuda para encontrar
una bala que se les había caído en el pasto. La encontré y me elogiaron,
llamándome “ojo de águila”. Que orgullo.
Recién esta
noche, recordando ese orgullo, me pregunto porque llevaban armas. Y si mataron
a alguien con esa bala.